Algunas consideraciones sobre la música de Javier Krahe

De Proyecto Krahe

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Franco Bongioanni.
Estudiante de Licenciatura en Música en el Instituto Superior de Música.
Facultad de Humanidades y Ciencias.
Universidad Nacional del Litoral.
Santa Fe, Argentina.
frabongioarrobayahoo.com.ar

Pequeña explicación.

¿Cómo es posible que gente escuche Javier Krahe en la pequeña y húmeda ciudad de Santa Fe, Argentina? Conocimos la música de Krahe a través de Sabina, por la versión de Cuervo ingenuo del disco "en directo" de Sabina. Luego conseguimos de un padre que viajó a España dos discos: La mandrágora y Elígeme. Éste último superó las expectativas y nos llevo a conseguir el resto de la discografía, por encargo a familiares que "cruzaron el charco". Este artículo es parte de una pequeña monografía que presentamos para rendir una materia práctica en la que tocamos algunos temas del Krahe.

La música. Vehículo exacto.

La música de Javier Krahe abarca gran cantidad de géneros musicales, al igual que muchos autores cosmopolitas. La particularidad de su obra reside en el contenido de sus poesías y el medio musical elegido para trasmitirla. En esto tienen gran importancia los arreglos musicales que son realizados colectivamente por la banda que lo acompaña. Esta forma de trabajo está íntimamente ligada al medio en donde se desenvuelven los músicos: la marginalidad de los bares y salas pequeñas. Dice Maurilio de Miguel, cronista del diario "El Mundo", en un artículo: "Pocas veces escucha uno a instrumentistas tan cómplices y libres, en torno a un rapsoda con escuela frente al espejo, aura, humor filosófico hacia la primera persona poética que exhibe y hasta licencia para cantar".[1]

Su producción musical es heterogénea como su poesía. En sus primeros discos las musicalizaciones son sencillas, influencia de Brassens y la música francesa con métrica en 2/4, el bajo realizando las tónicas y quintas de los acordes en los tiempos fuertes y la parte aguda (rasguido o acordes en staccatto) en los contratiempos.

Es, obviamente, importante a su vez la influencia de la música española ( La Hoguera, ...Y todo es vanidad). En los discos posteriores se produce una búsqueda mediante la incursión en géneros más diversos, que van desde el blues y el jazz hasta el rock latino estilo Santana ( La Yeti). Con cada disco se ve un avance en cuanto a la musicalización de las letras: la música potencia al máximo el efecto humorístico de las letras. En muchos casos esto se logra a través de la utilización de estereotipos musicales que dibujan un paisaje sonoro adecuado al sentido o a la temática de la letra. Veamos algunos ejemplos:

En "Alta velocidad" la música imita el sonido de un tren, la percusión realizando un ritmo en el redoblante tocado con escobilla remite al sonido de los motores del tren, la guitarra realizando glissando ascendentes de dos notas remite a la sirena del tren. Otro elemento que enfatiza el texto es la duración misma de la canción, excesivamente corta con respecto al estándar.

En "De liana en liana" la percusión del comienzo y los cantos del comienzo remiten a un estereotipo de lo "afro". Por otra parte el clarinete imita los sonidos de animales cuando son nombrados por la voz, el chimpancé (apoyaturas en notas agudas), el elefante (nota grave) esto está perfectamente integrado a la melodía que viene tocando y si no fuera porque sucede al mismo tiempo que la letra, no sería tan evidente la relación.

En "Cuerpo de Melibea", homenaje a los quinientos años de La Celestina, la música recrea el mundo renacentista. Veamos las siguientes secuencias armónicas sobre do# menor en la estrofa y sobre el relativo mayor en el estribillo:

estrofa: I-VIIb|VI|I-VI|III|III|VIIb-III6|VI-VIIb|VIIb-VI|Vm-IV|V||
estribillo: III|III|VIIb-V/VIIb|VIIb|Vm|Vm|IVM|IVM||

La textura es característica: la guitarra y el violonchelo realizan el continuo en contrapunto con la flauta.

En "Los caminos del señor" la utilización de una armonía modal propone una relación con la música sacra antigua, y en la versión en vivo del disco "Elígeme" está acompañada por coros reforzando la alusión a la música eclesiástica.

Vemos que la música acompaña al texto, lo ilustra mediante gran cantidad de procedimientos. Tomemos ahora en consideración la voz cantante, muchas veces el mismo Krahe ha asumido su limitación vocal, visto desde el punto de vista técnico. Las melodías de sus canciones no se podrían calificar como muy melódicas sino más bien como habladas.

El ritmo de sus melodías está íntimamente ligado al ritmo natural de la palabra hablada. Esto es casi necesario para poder trasmitir el contenido de las letras, en muchos casos no simple de ser captado a simple escucha, ya que de mediar melodías floridas se perdería, o por lo menos desviaría la atención.

Una antiestrella.

La obra de Javier Krahe se presenta como un tesoro bajo el mar, esperando allí por ser descubierto, en un océano mediático donde propuestas sinceras como la suya, alejadas de los fuegos de artificio, espejos de colores y caderas ondulantes, son condenadas a las profundidades oscuras de los suburbios. Él mismo lo reconoce en su último disco a través de la canción "La ley del mercado": "Cuando la ley del mercado decreta / quién es, quién no, / siempre confunde canción con peseta, / que lo sé yo". En España ya representa una personalidad totalmente respetable, un verdadero artista de culto, y en una época difícil para muchos Krahe persiste haciendo su arte. "Javier Krahe llena cafés-cantante cualquier día del año, sin tener que renunciar a su verano en la playa, ni a las noches que dedica a jugar al ajedrez en su peña de aficionados. Vende poco a poco sus compactos, al margen de maratones promocionales. Graba lo que se le antoja, se permite decir no a las televisiones que le ofrecen sueldo de contertulio y, no obstante, mantiene bien alto su prestigio de cantautor. Tanto es así que sus propias exigencias creativas le llevan a no complacer nunca, sobre el escenario, peticiones del oyente. Hablamos de la antiestrella por excelencia".[2]

Franco Bongioanni


Notas

  1. Maurilio de Miguel. [online] Licencia para cantar en Diario El mundo. Martes, 22 de diciembre de 1998. http://www.el-mundo.es/1998/12/22/cultura/22N0142.html.
  2. Maurilio de Miguel. Javier Krahe rinde homenaje a Valle-Inclán y a "La Celestina" en El Mundo. Viernes, 8 de enero de 1999.

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